Oh Virgen de Luz, Desatadora de Nudos
"Al amparo del manto impecable, que se deshagan las ataduras de la pena."
Oh Madre Buena, cuyos dedos delicados trazan con amor los hilos de nuestra existencia, permitidnos, humildes hijos, buscar refugio en vuestro abrazo infinito. Tú, la excelsa Desatanudos, que con celestial paciencia atraviesas las telarañas de nuestras ansiedades y preocupaciones, inspíranos con la dulzura de tu paz y la fuerza de tu fe invencible.
En la tempestuosa marea de las incertidumbres económicas, interceded ante los porfiados destinos para que las manos que se hallan vacías hallen prosperidad, y las mentes angustiadas descansen en la serenidad de la providencia divina. Pues tú, faro de esperanza, transformas la oscuridad del desconcierto en la luminosa claridad de la confianza, revelando las puertas que nos guían a una estabilidad duradera.
Ante las redes intrincadas de los afectos humanos, imploramos tu intervención maternal para que donde reina el malentendido, surja el diálogo sincero; donde anidan los rencores, florezca el perdón verdadero; y donde el amor parece menguar, refulja con renovada fuerza. Tú, que hilvanas con el hilo del amor genuino, destierras toda aflicción y reúnes lo que ha sido separado, reparando los lazos frágiles con el cálido hilo de la compasión.
Por la intercesión de María, Desatanudos, fuente de toda caridad, rogamos por consuelo y resolución en nuestras tribulaciones. Por los siglos de los siglos, Amén.
Proverbios 3:5