Súplica a María Desatanudos en los Confinados Labrintos de la Vida
"Oh, Señora de las Victorias, desfío los hilos enredados del corazón humano."
Oh, Gloriosa María, noble Reina de las Estrellas Celestiales, bajo tu manto maternal busco refugio en este día. A ti acudo, Virgen fiel, que disuelves con dulzura los nudos que atan nuestras almas y nos extravían en las penumbras de la incertidumbre. Confiamos en tu toque divino que instruye al amor a traspasar las barreras del desencuentro y suma paz donde la discordia reina.
Magnífica Intercesora de las tribulaciones terrenales, ante el altar de tu pureza, colmados de fe, nos postramos para solicitar tu mediación en los asuntos que agobian el trabajo de nuestras manos. Desarma los laberintos que obstaculizan nuestro esfuerzo y concede claridad de mente cuando las sombras de las preocupaciones laborales nublan el día a día. Otórganos la templanza y prudencia que permiten avanzar con rectitud por el sendero justo.
Noble Ama de la Esperanza, despeja con tus manos misericordiosas las angustias del corazón que nos desafían en los vínculos afectivos. Sea tu gracia la que transfigure las circunstancias adversas en caminos de reconciliación y alegría perdurable. Que cada nudo desatado sea un recordatorio de tu inmaculada compasión, transformando nuestras vidas y elevando nuestras almas a las alturas de la divina luz de Dios.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Isaías 54:17